PROLOGO

El arte es fruto de la combinación de habilidades, conocimiento, intuición, todo esto en libertad y conciencia, esta manifestación posee vida y espíritu, el compromiso de la proyección de la vivencia sabiendo que nos hacemos cargo de la liberación y provocación del ser en su claustro, que es la ciudad que acoge y direcciona a su habitante influyendo en su ser y sus sensaciones.

Esta será la búsqueda de un lenguaje colectivo de las manifestaciones artísticas de cada individuo poniendo en valor el aprendizaje del ensayo y error, del aprendizaje del descubrir con intención, del aprendizaje con ansias, el aprendizaje de la vida, en definitiva el aprendizaje autodidacta.

La sabia nueva, marcara el ritmo ascendente de los hechos artísticos, somos la mutación de esta generación, la excepción que confirma la regla del aturdimiento, de la conformidad, de la inmediatez de nuestro tiempo, esta la búsqueda básica y necesaria de la trascendencia constructiva, sensible y honesta.

lunes, 30 de mayo de 2011

jueves, 5 de agosto de 2010

viernes, 30 de julio de 2010

La Palabra

Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se transladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció...
Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.

Pablo Neruda, "Confieso que he vivido"